Has llegado nuevamente, tú muerte
Caldera de recuerdos y perfidias
Y te burlas en mi rostro desangrado
Con matices de mentes engreídas
Ese dios del que todos hablan
Aquel que acude en tu ayuda
Me mira fijamente entre sombras
Esperando mi cruel partida
Las sonatas que puedo recordar
Son melodías que preparan a los gusanos
Aquellos crueles hermanos
Que en mi carne se han de regocijar
Has llegado nuevamente, tú muerte
Etérea en mi corto caminar
Danzando dulcemente en mis caídas
Esperando el color final
Y ese ente del que todos hablan
Ese ser que se piensa superior
Me mantiene adormitado en mi ira
Me conduce a un “mundo mejor”
Incandescente se ve el día que se acaba
Y la luna atrevida muestra su ajena luz
Mientras caigo tenuemente
En el umbral de tus manos y tu cruz
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