lunes, 27 de enero de 2014

Crujido



Ellos se miraban ansiosos. Pensaba incesantemente en entrelazar su labios y llevar ese pequeño espacio de destiempo en el unísono esplendor de un crujido; sin embargo sólo se escuchaba el tenue sonido de las uñas mordidas por los dientes, crujiendo su anatomía hasta llegar a ser un polvo celestial que se pierde en la saliva. ¿Quién dará el primer paso?, ¿quién besará a quién? Pero el beso no es sólo propiedad de uno. Nadie besa primero ni nadie besa a nadie. El beso, es un negocio colateral que se comparte por un infinito de dimensiones esparcidas por el aura del individuo. El beso no se lo puede considerar como “mío” o “tuyo”, el beso se lo debe considerar como un “nuestro” que sobrepasa el egoísmo humano que no sabe.
Al final de todo, algo se escucha en el silencio. Las grietas de unos labios se carcomen y crujen conforme se van abandonando en un encantador beso compartido.

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